Fiestas corporativas: la crisis impone un fin de año con bajo perfil

Fiestas corporativas: la crisis impone un fin de año con bajo perfil

El Cronista – 19-11-18

La habitual temporada de las fiestas para los empleados suele arrancar a fines de noviembre y extenderse hasta mediados de diciembre. Según los organizadores de eventos, no hay una disminución en el volumen pero si en el presupuesto de las empresas. La tendencia es también reservar a último momento.

La crisis económica que sufre el país también se cargó a las grandes fiestas corporativas de fin de año, cuya temporada suele arrancar esta semana y extenderse hasta la segunda quincena de diciembre. Varias empresas esperaron hasta último momento para decidir qué tipo de festejo brindar a sus empleados y, en general, optaron por opciones de bajo perfil. Según los organizadores de eventos consultados, no hay una disminución en la cantidad de reuniones, pero si en el presupuesto disponible.

“Las empresas no están reconociendo el 40% de inflación que afecta a los costos de los eventos. Quieren pagar un 20% más que el año anterior. Por este motivo, empiezan a bajar el perfil. A nosotros nos repercute mucho en la rentabilidad”, señala Marcelo Gordin, director de Énfasis, empresa de eventos corporativos.

No es todo. Gordin también observa que cada vez se profundiza más la tendencia de la inmediatez. Es decir, las reservas se hacen a último momento. “Recién, el viernes confirmamos dos fiestas para bancos y una de una petrolera. Aún tenemos más de 20 proyectos con respuesta pendiente. Estoy seguro que se va a confirmar el 75%. El volumen se mantiene, aunque estén más complicadas”, agrega.

En relación a los obstáculos que genera la crisis, Gordin comenta: “Un tema que estamos viendo es que algunas empresas quieren pagar a 30, 60 o 90 días. Algunas veces lo podemos sostener y otras no”. Ese escenario los obliga a ser creativos. “Como en muchos casos no cuentan con el presupuesto para pagar lo que valen las cosas, ofrecemos llevar adelante el festejo in Company o usar el servicio de catering de las plantas”, resalta.

Según el experto, la inversión de las empresas por empleado puede variar entre $2000 y $5000, dependiendo del tipo de evento.
Sergio Ventura, Director de Ventas de MCI Argentina, también admite que este fue un año difícil. Hubo clientes que tenían confirmadas las fiestas y finalmente cancelaron, destaca.

Distinto es el caso de Celebration!, el servicio de eventos corporativos de La Rural. Según Juan Pablo Maglier, director de Relaciones Institucionales del predio, no hubo una disminución sustancial respecto a años anteriores. “Nos contrataron 81 empresas. Nuestro diferencial es que tenemos un servicio compartido para pequeñas y medianas empresas que les da la oportunidad de participar compartiendo costos.

En general, se bajó el perfil y no se contrató grupos musicales o conductores famosos. Se trata de reducir costos en gastronomía y decoración”, explica.

Las empresas organizadoras de eventos, coinciden en que la Cumbre de G20 postergó los eventos de fin de año. Muchos prefirieron esperar a la primera quincena de diciembre.

“Preservar este espacio es importante porque es una gran herramienta de comunicación e integración. Es un momento valorado por los empleados porque se rompe la pirámide y todos son pares celebrando”, enfatiza Ventura. Gordin agrega que a su vez las empresas tratan de ser cuidadosas con el perfil de la fiesta para no dar un mensaje equivocado en un contexto de recesión.

Otras opciones
Fernanda Spinello lidera Valkirias Eventos y ella ofrece una propuesta distinta: actividades de integración durante el día en una estancia. Dice:”En agosto muchas empresas nos decían que no iban a hacer nada y, ahora, a último momento, empezaron a activar. Hacemos propuestas de todo el día con asados. Solemos generar premiaciones. Son fiestas relajadas”.

Otras firmas dejan de hacer el evento por una cuestión operativa y eligen dar un obsequio a los empleados. “Regalar una experiencia de BigBox tiene un costo cercano de $1500 por persona”, destaca Tomas Pliner, gerente ventas corporativas de BigBox. Y agrega: “Gastan la misma plata y nada de tiempo”.

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