El día después… en serio

El día después… en serio

Y de repente, todo se vino abajo…
¿Es verdad? ¿Se vino abajo? ¿O todo se fue hacia adentro?
Todos nos encerramos, eso sí. Lo que no significa que hayamos ido hacia adentro. Puede que sigamos distraídos como cuando estábamos “fuera”.
Un afuera que tanto distrae y entretiene y, sin embargo, también aleja.
Nunca antes tuvimos la experiencia que estamos teniendo en este momento. No sabemos mucho y eso puede que sea lo mejor, que sea realmente lo original. Estamos en un retiro planetario, nunca visto, ni leído en libro de historia alguno.
¿Pude tomar contacto conmigo dado que el exterior se ha retirado un tiempo del horizonte? Y si es así, ¿cuáles están siendo las nuevas preguntas que inevitablemente me surgen?
Más allá de las respuestas, como siempre, lo que motoriza, lo que le vuelve a dar impulso y sentido a mi vida, son las buenas preguntas.
Y cuando el horizonte exterior regrese a mí, ¿cómo quiero que me reencuentre?, ¿para realizar qué tarea y cómo? Y ¿de qué manera poder sentirme más útil que antes en todos los aspectos?
Este tiempo fuera del tiempo me da el espacio para reinventarme, o simplemente para derribar aquellas partes de la estructura que hace tiempo estaban obsoletas. En un acto de absoluta honestidad para conmigo mismo.
De ser así, podríamos imaginar que todos estamos reformulando la existencia en este instante. Y eso nos abre la posibilidad de pensarnos en un funcionamiento diferente como equipos de los que formamos parte y en los cuales damos y recibimos cotidianamente.
Lo virtual, lo remoto, la distancia, la separación física, presenta un gran desafío, es cierto, sin embargo, es posible que haya llegado un tiempo de ubicar lo vincular, lo afectivo, lo emocional, al servicio del fortalecimiento de los grupos de trabajo y las organizaciones justamente por ser la llave que equilibre y nutra tanta virtualidad.
Que la virtualidad no nos desvirtúe como humanos. Ni como equipos. Que la ecología adquiera una dimensión humana.
No solo al planeta se le agotaron sus recursos energéticos, sino que los humanos, como parte inseparable del mismo, también llevamos al límite nuestras energías creadoras, revestidas de stress y hábitos automáticos que ya hace tiempo dejaron de ser funcionales y orgánicos para nuestra salud y nuestra sociedad.
Así que se viene un período donde, pese a la distancia social, tendremos que encontrar la forma de generar lazos más fuertes, honrar como nunca a los equipos de los que formamos parte, y disfrutar de esta nueva transformación.
Todo un reto que por fin toca a la puerta.
¿Qué valor adquiere ahora formar parte de un equipo? ¿Cómo resignificar los tiempos en los que estamos realizando nuestra tarea común? ¿Qué aspectos inspiracionales son necesarios para que sigamos el camino juntos?
Tenemos mucho por explorar y descubrir, porque ya nada volverá a ser igual, y por lo tanto, las nuevas formas las tendremos que descubrir y compartir juntos.
Nosotros nos estamos preparando para acompañarles en la nueva travesía.
¡Buen viaje!

Rubén Segal
Creativo en Énfasis Motivation Company

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