Jugar al fútbol, bailar o cocinar, todo vale para integrar a los empleados

Con la misión de motivar y mejorar los vínculos entre compañeros de trabajo, varias empresas organizan competencias en grupo; elaborar vinos y producir un film, entre las opciones

Un evento deportivo, como los próximos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro o un show televisivo como La voz son tomados en algunas empresas como excusa para jugar, motivar, conectar un grupo y sacudir al personal de la rutina. Las actividades son diversas: algunas son competencias que surgen de juegos tradicionales (truco o fútbol); otras son imitaciones de realities televisivos (Bailando por un sueño), y muchas son adaptaciones de modas o tendencias instaladas en la sociedad, como la cata de vinos o la cocina gourmet.

“Lo que se busca es integrar, motivar al equipo de trabajo. Que pasen un buen momento, que se encuentren con un compañero en otra situación que no es la laboral, que generen otro vínculo, más confianza”, afirma Martín Vicencio, de Énfasis Motivation Company. “Cuando vos hacés otra cosa, que está fuera de tu tarea cotidiana en la oficina, adquirís otro rol, conversás de otras cosas y descubrís otra persona en ese que supuestamente es tu archiconocido compañero del box de al lado”, agrega.

Prodes, torneos de ping pong y metegol, además de la Wi, todo vale para descontracturar un grupo, generar nuevos vínculos entre los empleados o desencasillar de algún rol a un colaborador. En algunos casos, el armado es sencillo. Sólo se trata de tematizar un salón, contratar un maestro de ceremonias y ordenar algunas sillas.

En otros es una verdadera operación logística que involucra mucha gente y de diversos países. Es el caso de la francesa Danone, donde en febrero empezarán las eliminatorias locales de la Danoners International Football Competition, un torneo que realiza cada dos años en todo el mundo, y que en 2016 se hará en Salou, un centro turístico cercano a Tarragona, España. La iniciativa comenzó en 1997 como actividad previa al Mundial de Francia 98, donde el grupo fue sponsor oficial. Al año siguiente, la acción se repitió durante la Copa del Mundo y la compañía decidió instalarlo como parte de su política de compromiso con los empleados.

 

La actividad requiere varios meses de preparación. En primer lugar se realizan las eliminatorias por plantas, unidades de negocio y regiones. Luego llega la “Final Argentina”, un gran evento a nivel nacional en donde se conocen los equipos que clasificarán para disputar la final mundial.

 

Durante 2014 se inscribieron 230 equipos de nuestro país (más de 1500 empleados) de las cuatro unidades de negocios del grupo y a la final, que se hizo en París, llegaron tres equipos con la blanca y celeste: el masculino de Logística La Serenísima; el femenino de la unidad Advanced Medical Nutrition, y uno mixto, con empleados de Aguas Danone y Danone Argentina (lácteos). El equipo mixto fue subcampeón mundial (perdió por penales frente a Francia) y tanto el equipo masculino como el femenino quedaron eliminados en cuartos de final. “Cada partido, cada encuentro, refuerza la integración de una enorme cantidad de empleados que comparten y viven los valores de la compañía, no sólo con gente de distintas áreas o plantas, sino también de diferentes países. Luego de diez ediciones, el evento ha traspasado la acción inicial para transformarse en uno de comunicación, motivación, engagement, proximidad e integración, involucrando hasta a las máximas autoridades del grupo a nivel mundial”, explica Alejandro Ottoboni, responsable de la Danoners International Football Competition en la Argentina.

En Tenaris arman un campeonato de fútbol interno denominado Copa Bolis, con 1200 jugadores, canchas, árbitros, micros, público, etcétera, y lo mejor del caso es que todo es organizado por una comisión interna, formada por operarios y empleados. La copa tiene tal repercusión que hasta el diario zonal La Auténtica Defensa cubre los partidos en sus categorías Junior, Senior y Super Senior, comenta Luis Ignacio Grieco, a cargo de Desarrollo Social.

Entre otras iniciativas, desde hace 12 años se corre por las calles de Campana los 10 K Tenaris, donde participan unas 6000 personas, entre ellos corredores de Nigeria, Japón, Rumania y Colombia. Tiene tal nivel de sofisticación que, como corresponde a una maratón profesional, entregan un chip a los corredores y hay una app para Android y para IOS. También tienen su propio torneo de tenis, además del de básquet y el de golf.

 

En el Grand Prix de Carrefour, el personal tuvo que construir un auto de carrera, pero con tracción a sangre. “Querían algo de competencia, que tuviera adrenalina, que no dejara de ser de integración”, cuenta la gente de Énfasis. “Organizamos todo en una quinta en Pilar. Preparamos una caja de madera con las herramientas. Los dividimos en escuderías. Cada equipo eligió un nombre, diseñó un logo y una bandera, y construyó su auto. El chasis se lo dimos y ellos luego armaron la estructura”, indica.

 

Syngenta tuvo su competencia con vinos. Primero se le dio al grupo seleccionado una clase sobre realización y cata de vinos. Luego se repartieron vinos y se les propuso al grupo que prepare su propio blend. “Con algunos catadores armamos un jurado y determinamos quién es el ganador”, dice Vicencio. Emulando lo que está de moda en la televisión, muchas empresas piden imitaciones de realities como Master Chef o Bailando por un sueño, como en el caso de los directores de Metlife. Y la gente del Banco Hipotecario, de Calsa y de Siemens probaron el Minuto para ganar.

Cocineros On Stage es una actividad que recientemente desarrolló Quan Corporate Experiences para una empresa del mercado financiero en Pilar, con objeto de promover la integración. “Dividimos al grupo en seis equipos: cinco se ocuparon de producir la recepción, plato de entrada, asado, buffet de ensaladas y postre, platos que más tarde degustarían, y el sexto estuvo a cargo del armado del salón, incluyendo el montaje y la presentación de mesas con manteles, vajilla, cristalería, y el armado y la presentación de los centros de mesa. Cada equipo contó con la supervisión y el soporte de un cocinero profesional”, explica Valeria Villoslada, directora ejecutiva de Quan.

 

Una compañía de software multinacional francesa organizó una productora de cine. El grupo se dividió en varios equipos y cada uno filmó un comercial para un producto o servicio. La actividad, que puede durar un año, se divide en tres módulos. “Primero, todos toman diversos talleres de guión y storyboard, de actuación e improvisación, y de producción y dirección de cine, entre otros. Una vez capacitados y con los roles asignados, la actividad continúa en el rodaje. Allí, asistidos por técnicos especializados en cada área, los equipos plasman en video la producción ideada en la etapa anterior y, por último, editan y montan el material”, relata Villoslada. Luego de que los comerciales son evaluados por un jurado especializado se entregan galardones, como en Hollywood, al “Mejor guión”, “Mejor director”, “Mejor actriz”, entre otros. Y entonces, todo es emoción.

 

Que se repita, ¡que no se corte!

Una curiosidad de este tipo de actividades lúdicas dentro de las empresas es que muchas veces se repite, año tras año, porque los propios empleados las reclaman. “A cada propuesta la testeamos y cada año se siguen anotando la misma cantidad de equipos”, dice Martín Vicencio, de la firma Énfasis Motivation, dedicada a organizar eventos para promover la integración entre las personas.

 

Fuente: Diario La Nacion Domingo 10 de Enero de 2016

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