En el trabajo, lo más importante es la familia

La Nación – 22/7/18

Hace algunos años, había una conocida publicidad de un banco, donde se veía a un hombre en la oficina o cuidando a su bebé, en la casa. Y el concepto era que, para algunos, el trabajo estaba en la casa y para otros, en la oficina.

La tendencia hoy parecería ser opuesta a esta idea: cada vez más, las empresas incluyen a las familias en las oficinas. ¿Por qué ocurre eso? Porque solo se puede hacer bien lo que se hace con amor. Siguiendo esa línea los responsables de recursos humanos han entendido que el amor, o la emocionalidad por excelencia, está en la familia.

Hay otros factores, de época, que influyen en esta tendencia. Uno de ellos es la línea cada vez más difusa entre vida personal y vida laboral. Hoy, gracias al uso de la tecnología, esa división no está tan clara.

Una reciente investigación en nuestro país arrojó que la gran mayoría de los empleados prefieren tener horarios flexibles a trabajar menos. Esos horarios flexibles se asocian, en gran medida, con el teletrabajo y la posibilidad de adaptar las obligaciones a los temas familiares y de bienestar.

Esto nos lleva a la segunda característica de época, que es el disfrute inmediato: ya nadie quiere trabajar todo el día para recién poder disfrutar a la noche. Darles un beso a los hijos ya dormidos no es un panorama preciado en la actualidad.

En síntesis, familia y trabajo van de la mano. ¿Cómo se ve esto en las empresas? A través de una variada oferta de actividades a lo largo del año, a partir de las cuales las compañías incluyen a las familias en las oficinas.

Las encuestas muestran que, de los diferentes eventos que las empresas organizan a lo largo del año, los que tienen vinculación con la familia son los que más crecieron en las últimas temporadas y los más valorados. El Family Day, el Día del Niño y programas como “nuestros hijos nos visitan” son tres ejemplos de esta tendencia.

Es evidente que traer a los niños a las empresas genera una gran identidad entre colaboradores y compañías. Lo mismo ocurre con mostrar, ante sus compañeros, el tesoro más preciado, que son sus hijos. Y para los chicos es fantástico poder sentarse en el escritorio, la máquina o el lugar del padre/madre.

En los últimos años, las nuevas versiones de familias han ido cambiando el tipo de eventos. La irrupción de millennials, que muchas veces deciden tener hijos más grandes, hizo que se ampliara el concepto de nuestros hijos a nuestra familia nos visita. En ese caso, ya no son los hijos, solamente, sino también los padres o las parejas, quienes se acercan a las oficinas para compartir un día. Compartir espacios de trabajo con los afectos brinda mucha cercanía con la empresa, ya que le agrega una dosis muy valiosa de emocionalidad al día a día.

En el fondo, no es más que la idea de sentirse acompañado. Algunos, en los últimos tiempos, lo hacen gracias a poder trabajar algunos días en sus casas, donde, entre proyecto y proyecto, pueden ver a sus hijos o parejas, compartir un mate, un almuerzo.

Otros pensarán que la productividad no tiene que ver con el afecto. Sin embargo, las tendencias hablan de que los buenos lugares para trabajar no parecen ir en esa dirección. Es sentir que la oficina no queda tan lejos. En síntesis, que familia y trabajo no son conceptos opuestos, sino socios que al unirse son invencibles.

Marcelo Gordín, Director de Énfasis Motivation Company