Empresas adelantan fiestas de fin de año, con influencia millennial y presupuesto acotado

Se eligen opciones más descontracturadas en la presentación y los menúes. Las grandes compañías ya comenzaron a reservar las fechas en los salones

Con mayor anticipación, las grandes compañías ya comenzaron a planear sus clásicos eventos corporativos de fin de año. En el sector, aseguran que la tendencia es que la cantidad y la inversión en las fiestas se mantenga en los mismos niveles que el año anterior, que fue considerado bueno. “Para los eventos en la Ciudad de Buenos Aires, hay que reservar con anticipación porque no son tantos los espacios grandes. Las empresas ya no concentran todo en el mes de diciembre y la segunda semana de noviembre ya empieza a ser considerada como una fecha top”, explicó Alejandro Capalozza, gerente de Marketing de Yatch Club Puerto Madero, que entre noviembre y diciembre concentran más de 125 eventos, en doble turno, mediodía y noche. La fecha más demandada suele ser el primer viernes de diciembre.

Se estima que las compañías invierten, en promedio, entre $ 1500 y $ 2500 por persona a la hora de organizar su fiesta de fin de año corporativa.

“Todavía es pronto. Creo que este año, puede acelerarse más a partir de octubre, post elecciones. Las empresas más grandes reservan para quedarse tranquilos porque hay una oferta de lugares limitada. Pero creo que una de las marcas de la época tiene que ver con la inmediatez, con muchos eventos que se definen rápido y a último momento”, aclaró Marcelo Gordín, director de Enfasis Motivation Company.

 En los últimos años, la tendencia es prestar cada vez más atención a los gustos de los empleados más jóvenes y organizar eventos más descontracturados, sin mesas fijas, y con una búsqueda de innovación en los menúes.

Por ejemplo, se busca adaptar el estilo de street food que se puede encontrar en Nueva York. Para Capalozza, las redes sociales cumplen un rol fundamental y los millennials (nacidos en los 1980 y 2000) acceden a imágenes e información sobre eventos en todo el mundo. También hay firmas, con menos empleados que siguiendo tendencias de informalidad prefieren organizar un after office, a partir de las siete de la tarde.

Con todo, las empresas que quieren asegurarse uno de los lugares top de la ciudad en temporada alta de fiestas realizan sus reservas con hasta un año de anticipación. En ese caso, la variación de los precios por inflación es un tema clave.

Desde el Yatch Club arman, junto a cada cliente, una canasta de productos (como manteca, carne, etc.) a lo que suman el salario de un camarero y de ese total obtienen un índice que les permite ajustar el precio del menú, mientras que el del salón queda fijo. Hoy el precio del menú por persona en el tradicional salón de Puerto Madero ronda $ 1800, sin alcohol.

Otro tema en el que también ponen foco oranizadores y empresas es el control de alcohol, lo que suele ser consensuado con los clientes antes de cada evento. “La idea no es prohibir, sino concientizar”, indicó Capalozza.

 

Fuente: El Cronista 23/08/2017